Estas navajas en salsa con un toque picante son una propuesta sabrosa y diferente, ideal para sorprender en cualquier comida o cena. La suavidad del marisco, combinada con la intensidad de la salsa y el punto justo de picante, hará que este plato se convierta en un imprescindible en tu mesa.
Ingredientes:
- 1 lata de navajas al natural 1921
- 2 dientes de ajo picados finamente.
- 1 guindilla roja seca o fresca, cortada en rodajas finas.
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- 50 ml de vino blanco seco.
- 100 ml de caldo de pescado o marisco.
- 1 cucharada de perejil fresco picado.
- Sal al gusto.
- Pimienta negra recién molida al gusto.
- 1 rebanada de pan rústico (opcional, para acompañar).
Instrucciones:
- Preparar los ingredientes: Para empezar, pelar y picar finamente los dientes de ajo. Cortar la guindilla en rodajas finas y reservar. Abrir la lata de navajas, escurrir y reservar el líquido.
- Calentar el aceite: Posteriormente, en una sartén amplia, añadir el aceite de oliva y calentar a fuego medio. Incorporar el ajo picado y sofreír suavemente hasta que empiece a dorarse.
- Añadir la guindilla: Incorporar la guindilla al aceite con ajo, removiendo para que libere su aroma y su toque picante. Controlar el fuego para que no se queme.
- Desglasar con vino blanco: A continuación, verter el vino blanco y dejar que hierva durante un minuto para que se evapore el alcohol, removiendo con suavidad.
- Incorporar el caldo: Añadir el caldo de pescado y, si se desea, un par de cucharadas del líquido de las navajas para potenciar el sabor. Después cocinar durante 3 minutos a fuego medio.
- Rectificar el sazón: Probar la salsa y ajustar con sal y pimienta negra al gusto.
- Agregar las navajas: Incorporar las navajas escurridas a la sartén, removiendo suavemente para que no se rompan. Cocinar durante 1-2 minutos, lo justo para que se impregnen de la salsa.
- Finalizar con perejil: Añadir el perejil fresco picado y dar un último meneo a la sartén para repartir bien los sabores.
- Servir caliente: Colocar las navajas con su salsa en una fuente pequeña o cazuelita de barro, acompañadas de pan rústico para mojar.
Consejos adicionales
- Controlar el picante: Si no quieres un sabor muy fuerte, retira las semillas de la guindilla o usa solo media.
- Aprovechar el líquido de conserva: Añadir parte del líquido de las navajas aporta un extra de sabor marino a la salsa.
- Servir de inmediato: Las navajas no deben sobrecocinarse, ya que perderían su textura tierna y jugosa.
Una propuesta innovadora con un toque atrevido, perfecta para sorprender en un picoteo. La combinación de la suavidad de las navajas con la salsa ligeramente picante crea un equilibrio delicioso que invita a repetir.
